Fatiga por compasión: qué es, síntomas y cómo saber si te está pasando
Cuidas a otras personas cada día y notas que ya no sientes lo mismo, o que lo sientes todo demasiado. Qué es la fatiga por compasión y qué test te ayuda a medirla.

Terminas el turno y, ya en el coche, sigues viendo la cara del paciente al que no pudisteis ayudar. En casa te preguntan qué tal el día y contestas con un «bien» seco, porque no te quedan ganas de hablar. Hace unos años salías del trabajo con cansancio, pero con la sensación de haber ayudado. Ahora cuentas las horas y, lo que más te inquieta, notas que te afecta menos cuando alguien llora delante de ti.
Si te reconoces, puede que sea fatiga por compasión, el desgaste emocional que aparece al cuidar de personas que sufren. Es frecuente en la sanidad, la psicología, el trabajo social o las emergencias, y también en quien cuida de un familiar. En esta guía explicamos qué es, qué síntomas tiene, en qué se diferencia del burnout, por qué la empatía también cansa, qué test te puede orientar y qué ayuda.
Qué es la fatiga por compasión
El término se acuñó para describir el estrés que nace de estar en contacto con una persona traumatizada, más que del trauma en sí. Según la revisión de Cocker y Joss, la fatiga por compasión surge cuando se juntan dos cosas:
- El estrés traumático secundario: un estado de tensión, a menudo extremo, y de preocupación constante por el dolor emocional o físico de las personas a las que ayudas.
- El burnout acumulado: un agotamiento físico y mental por haber agotado la capacidad de hacer frente al día a día.
La definición más citada, la del investigador Charles Figley, la describe como un estado de agotamiento y disfunción biológica, psicológica y social por la exposición prolongada al estrés de la compasión. La herramienta de investigación más usada para medirla es el ProQOL, que separa precisamente esas dos piezas y mide además una tercera, la satisfacción por compasión: lo bueno que te deja ayudar a otras personas.
No es lo mismo que el burnout
La Organización Mundial de la Salud define el burnout como un síndrome que resulta del estrés laboral crónico que no se ha gestionado bien, con tres dimensiones: agotamiento, distancia mental o cinismo hacia el trabajo y menor eficacia profesional. Añade que se refiere solo al ámbito laboral y no debe usarse para otras áreas de la vida.
La fatiga por compasión comparte el agotamiento, pero añade algo más: el peso de lo que ves sufrir a otros. La revisión de Cocker y Joss lo explica con dos rutas distintas. El burnout aparece cuando no consigues tus objetivos y deja frustración, sensación de pérdida de control y una moral cada vez más baja. El estrés traumático secundario aparece cuando no puedes rescatar o salvar a alguien, y deja culpa y malestar. Por eso la fatiga por compasión no depende solo de cómo esté organizado el trabajo, y por eso quien cuida de un familiar puede sufrirla aunque no tenga un empleo.
Síntomas de la fatiga por compasión
La revisión de Cocker y Joss la describe con estos rasgos:
- Agotamiento.
- Enfado e irritabilidad.
- Formas poco sanas de aguantar, como beber más o consumir drogas.
- Menos capacidad de sentir compasión y empatía.
- Menos disfrute o satisfacción con el trabajo.
- Más faltas al trabajo.
- Peor capacidad para tomar decisiones y para cuidar de pacientes o usuarios.
El riesgo aumenta cuanto más grave es lo que presencias, sobre todo si hay contacto directo con víctimas o escenas muy duras. Y si no se atiende, puede derivar en problemas más serios, como depresión, ansiedad o incluso un estrés postraumático.
A quién afecta
Un metaanálisis de Cavanagh y su equipo, con 71 estudios, encontró fatiga por compasión en todos los grupos de profesionales sanitarios estudiados y concluyó que ninguna profesión sanitaria está a salvo, aunque las cifras varían mucho de un estudio a otro. En enfermería, otro metaanálisis, con 79 estudios y 28.509 enfermeras y enfermeros de 11 países, encontró niveles moderados, más altos en las unidades de cuidados intensivos y en aumento entre 2010 y 2019.
Fuera del trabajo también aparece. Una revisión de estudios con cuidadores familiares encontró niveles moderados de fatiga por compasión, lo que indica un riesgo real para quien cuida en casa. Si es tu caso, lo explicamos en Psicólogo para cuidadores: síndrome del cuidador, cuándo pedir ayuda y cómo elegir.

Por qué la empatía también cansa
El nombre puede despistar, porque sugiere que te has quedado sin compasión de tanto usarla. La investigación de Klimecki y Singer apunta a otra cosa. En un experimento, entrenaron a un grupo de personas primero en empatía, en resonar con el dolor ajeno, y después en compasión, en sentir afecto y ganas de ayudar sin hundirse en ese dolor. Ante vídeos de personas sufriendo, el entrenamiento en empatía aumentó las emociones negativas; el de compasión las redujo y aumentó las positivas, y cada uno activó redes cerebrales distintas.
La conclusión del estudio es que entrenar la compasión podría servir para hacer frente al malestar empático y reforzar la resiliencia. Por eso Klimecki y Singer propusieron hablar de «fatiga por malestar empático» en lugar de fatiga por compasión: lo que agota es sufrir con el otro una y otra vez, no las ganas de ayudarle.
¿Hay un test de fatiga por compasión?
El ProQOL se usa sobre todo en investigación. Si quieres una primera orientación, el Test de burnout de MyPsicoTest mide la parte del desgaste, y varias de sus afirmaciones encajan con lo que describe la fatiga por compasión. Por ejemplo: «Me he vuelto más frío/a, distante o irónico/a con las personas con las que trabajo o a las que atiendo», o «El fin de semana o las vacaciones no me bastan para recuperarme».
Son 15 afirmaciones sobre los últimos tres meses en el trabajo o los estudios, cada una de «Nunca» a «Muy a menudo». La puntuación va de 0 a 60, con cuatro niveles orientativos (sin señales de burnout, señales iniciales de desgaste, burnout moderado y burnout alto), y se desglosa en tres áreas: agotamiento emocional, distancia mental y cinismo y eficacia profesional. La segunda es la que más se acerca a esa pérdida de empatía de la que hablan los estudios. El resultado se calcula en tu dispositivo y no se guardan tus respuestas.
Otros tests que pueden ayudarte
Si cuidas de un familiar y no tienes un trabajo al que referir las preguntas, o si lo que más notas es la tensión y el sueño, el Test de estrés te servirá mejor; una de sus afirmaciones es «Me ha costado conciliar el sueño o me he despertado de madrugada dándole vueltas a las cosas». Y como la fatiga por compasión puede derivar en depresión, si el ánimo está bajo desde hace semanas prueba también el Test de depresión. Todos los cuestionarios, gratuitos y anónimos, están en el catálogo de tests psicológicos.
Qué ayuda con la fatiga por compasión
Se puede trabajar, y hay datos que lo respaldan. Un metaanálisis de Lipsa y su equipo revisó 82 estudios de intervención y, al juntar los 11 ensayos aleatorizados, encontró que las intervenciones psicológicas reducían mucho la fatiga por compasión en las profesiones de ayuda, en especial las que se hacían online. La revisión de Cocker y Joss, más antigua, ya había visto mejoras en el burnout o el estrés traumático secundario en 7 de los 13 estudios que analizó, aunque pedía más investigación.
Algunas ideas que se pueden empezar a aplicar:
- Pon nombre a lo que te pasa. Saber que es fatiga por compasión, y no que te hayas vuelto mala persona, ya quita peso a la culpa.
- Cierra el turno. Un pequeño ritual al salir, como cambiarte de ropa, caminar un rato o escribir lo que te llevas, ayuda a no cargar con todo a casa.
- Habla de los casos difíciles. Compartirlos con compañeras y compañeros de confianza o en una supervisión evita que se queden dentro.
- Mira también las condiciones. Como el burnout nace del estrés laboral mal gestionado, según la OMS, no todo depende de ti: la carga de trabajo, los turnos y el apoyo del equipo cuentan.
- Descansa de verdad. Cómo recuperarte del desgaste lo explicamos en Agotamiento emocional: síntomas, causas y cómo saber si es burnout.
Si el test sale moderado o alto, si notas que ya no te importan las personas a las que atiendes o si aparecen síntomas de depresión o ansiedad, pide ayuda. Qué trabaja la terapia en el desgaste laboral lo contamos en Psicólogo para el estrés laboral y el burnout: cuándo pedir ayuda y qué funciona.
Al final del test encontrarás la recomendación de una psicóloga colegiada que trabaja el estrés laboral, la ansiedad y la depresión, también online.
Si tu resultado te preocupa o quieres una valoración profesional, puedes hablar con Xènia Capel Salcedo, psicóloga colegiada (COPC 14982), que ofrece una primera sesión informativa gratuita y terapia online desde cualquier lugar.
Equipo de MyPsicoTest · Actualizado:
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Qué es la fatiga por compasión?
Es el desgaste que aparece al cuidar de personas que sufren. Combina el estrés traumático secundario, que nace de la preocupación constante por su dolor, con el burnout, y es frecuente en la sanidad, las emergencias, el trabajo social y en quien cuida de un familiar.
¿Cuáles son los síntomas de la fatiga por compasión?
Agotamiento, enfado e irritabilidad, menos capacidad de sentir empatía, menos satisfacción con el trabajo, más faltas, formas poco sanas de aguantar, como el alcohol, y más dificultad para decidir y cuidar bien.
¿En qué se diferencia del burnout?
El burnout, según la OMS, nace del estrés laboral crónico mal gestionado. La fatiga por compasión incluye ese desgaste y añade el estrés traumático secundario, ligado a lo que ves sufrir a otras personas y a no poder salvarlas.
¿A quién afecta la fatiga por compasión?
Un metaanálisis de 71 estudios la encontró en todos los grupos de profesionales sanitarios analizados. También aparece en equipos de emergencias, trabajo social y en cuidadores familiares.
¿Se puede tener fatiga por compasión cuidando de un familiar?
Sí. Una revisión de estudios con cuidadores familiares encontró niveles moderados de fatiga por compasión. La OMS reserva la palabra burnout para el trabajo, pero el desgaste de cuidar en casa es igual de real.
¿Cómo se trata la fatiga por compasión?
Con intervenciones psicológicas, que en un metaanálisis de 11 ensayos la redujeron de forma importante, sobre todo las online. Ayudan también los cambios en el trabajo y el apoyo del equipo, y el entrenamiento en compasión parece prometedor.
¿Hay un test de fatiga por compasión?
En investigación se usa el ProQOL. Para una primera orientación, el test de burnout de MyPsicoTest mide el agotamiento, la distancia mental y la eficacia profesional, y el de estrés te sirve si cuidas de un familiar.
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