Lees un correo del trabajo dos veces antes de entenderlo. Escribes «vaca» y dudas si era con b. En el colegio te decían que eras despistado o que no te esforzabas, y de adulto has aprendido a apañarte: corrector, audios, releer. Un día buscas información y te encuentras con un montón de etiquetas: dislexia fonológica, superficial, mixta, evolutiva, adquirida...

Esta guía explica qué tipos de dislexia hay, qué dice la investigación sobre ellos (que no es tan tajante como parece en algunas webs), cómo se nota cada uno en un adulto que lee en español y qué test puede orientarte antes de pedir una evaluación.

Qué es la dislexia

La British Dyslexia Association (BDA), la principal organización británica sobre el tema, usa una definición de consenso elaborada con un amplio grupo de expertos: la dislexia es un conjunto de dificultades de procesamiento que afectan al aprendizaje de la lectura y la ortografía. En todos los idiomas, las dificultades de fluidez lectora y de ortografía son sus marcas principales. Existe en un continuo, con distintos grados de intensidad, y en ella influyen factores genéticos y ambientales.

La misma definición señala que la dificultad más frecuente está en el procesamiento fonológico, es decir, en la capacidad de manejar los sonidos de las palabras, pero que eso no explica toda la variedad que se observa: la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y las habilidades ortográficas también influyen. Por eso no todas las personas con dislexia leen igual, y por eso se habla de tipos. Y algo importante que recuerda el servicio nacional de salud británico (NHS): la dislexia no afecta a la inteligencia.

Dislexia evolutiva y dislexia adquirida

La primera gran distinción tiene que ver con cuándo aparece:

  • Dislexia evolutiva o del desarrollo: está presente desde que se aprende a leer. Es la que se suele llamar simplemente dislexia, la que se detecta (o no) en el colegio y acompaña a la persona en la edad adulta.
  • Dislexia adquirida: aparece en alguien que leía con normalidad y pierde parte de esa capacidad por una lesión cerebral. El NHS explica que las dificultades para leer y escribir forman parte de la afasia, un trastorno del lenguaje que suele deberse a un ictus o a una lesión cerebral.

Si las dificultades para leer aparecen de golpe, junto con debilidad en un lado de la cara o del cuerpo o problemas para hablar, es una urgencia: llama al 112. A partir de aquí, este artículo se centra en la dislexia evolutiva, que es la que mide el test.

Tipos de dislexia evolutiva: fonológica, superficial y mixta

Para entender los subtipos ayuda saber que, al leer, usamos dos caminos. Uno convierte las letras en sonidos y es el que permite leer una palabra nueva o inventada. El otro reconoce de un vistazo las palabras que ya conocemos. En 1993, Castles y Coltheart compararon a 56 personas con dislexia evolutiva con 56 lectores de desarrollo típico y encontraron al menos dos variedades: una con dificultades en el camino que reconoce las palabras y otra en el que convierte las letras en sonidos. También comprobaron que no eran casos raros, sino bastante frecuentes.

Dislexia fonológica

En la dislexia fonológica cuesta sobre todo convertir letras en sonidos. La persona se apoya en las palabras que ya conoce, así que se defiende con el vocabulario habitual y tropieza con lo nuevo. En un adulto puede notarse al leer tecnicismos, nombres propios, palabras en otro idioma o siglas que no ha visto nunca.

Dislexia superficial

En la dislexia superficial lo que falla es el reconocimiento de las palabras completas. La persona puede descifrar casi cualquier palabra letra a letra, pero lo hace despacio, casi deletreando, y le cuesta recordar cómo se escriben. En español se nota en la lentitud y en las dudas entre letras que suenan igual, como la b y la v o la h.

Dislexia mixta

La dislexia mixta afecta a los dos caminos a la vez. Peterson, Pennington y Olson estudiaron una muestra grande de niños y encontraron que los que tenían una dislexia fonológica «pura» presentaban dificultades fonológicas más leves que los que además arrastraban problemas ortográficos, y que los casos puros eran más frecuentes entre los niños mayores. Dicho de otro modo, muchos perfiles combinan ambas dificultades.

Tipo Qué cuesta más Cómo puede notarse en un adulto
Fonológica Convertir letras en sonidos Tropezar con palabras nuevas, tecnicismos, nombres propios o siglas
Superficial Reconocer palabras de un vistazo Leer despacio, casi deletreando, y dudar con letras que suenan igual
Mixta Las dos cosas Lectura lenta y con errores, y más esfuerzo con los textos largos

Los tipos no son cajas cerradas

La clasificación ayuda a entender, pero no es exacta. El mismo estudio de Peterson encontró casos que ningún modelo explicaba bien, e incluso personas sin dislexia que leían con normalidad pese a tener dificultades ortográficas. La definición de la BDA insiste en que la dislexia es un continuo. Por eso, más que una etiqueta, lo útil de una evaluación es el perfil: qué te cuesta, qué te sale bien y qué apoyos te sirven.

Dedo siguiendo las líneas de un libro, una estrategia de lectura habitual en adultos con dislexia

La dislexia en español: más lentitud que errores

El idioma importa. El español es una lengua transparente: casi siempre se lee como se escribe. Un estudio de Serrano y Defior, de la Universidad de Granada, comparó a niños y adolescentes con dislexia de 8 a 16 años con dos grupos de control y encontró dificultades en todas las tareas, pero mucho más claras cuando se medía el tiempo que cuando se contaban los errores. Sus resultados coinciden con los de otras lenguas transparentes, como el italiano y el alemán: en español, la dislexia se nota más en la velocidad que en la precisión.

Si lees en español, por tanto, es posible que la dislexia no se note tanto en errores llamativos como en la lentitud, el cansancio y la necesidad de releer. Encaja con la lista de señales de dislexia en adultos del NHS: faltas de ortografía frecuentes, confundir palabras que se parecen, tener que leer algo varias veces para entenderlo, cansarse con la lectura y la escritura, confundir la izquierda y la derecha, olvidar fechas o nombres, perderse con varias instrucciones seguidas o ser muy hábil en unas cosas y tener problemas con tareas que a la mayoría le resultan fáciles.

Lo que no es un tipo de dislexia

La discalculia (la dificultad con los números) o la disgrafía (la dificultad con la escritura a mano) se presentan a veces como «tipos de dislexia», pero son dificultades distintas que pueden acompañarla. La BDA recuerda que la dislexia aparece con frecuencia junto a otras dificultades del desarrollo, como el trastorno del desarrollo del lenguaje, la discalculia, el TDAH o el trastorno del desarrollo de la coordinación. Si además te reconoces en la distracción y la impulsividad, el Test de TDAH te ayudará a verlo.

Cómo saber si tienes dislexia de adulto

No hace falta saber qué tipo tendrías para dar el primer paso. El Test de dislexia de MyPsicoTest está pensado para adultos: son 20 afirmaciones sobre cómo te ocurre habitualmente, hoy y a lo largo de tu vida, que se responden en unos seis minutos según lo de acuerdo que estés. Se agrupan en tres áreas:

  • Lectura: la velocidad, la necesidad de releer, saltarse líneas o confundir palabras parecidas.
  • Escritura y ortografía: las faltas frecuentes, las dudas al escribir o la dificultad para organizar las ideas por escrito.
  • Memoria, secuencias y organización: recordar secuencias como los meses, distinguir izquierda y derecha o seguir varias instrucciones seguidas.

La puntuación va de 0 a 80 y se reparte en cuatro franjas, desde «pocos indicadores» hasta «indicadores elevados». El test no distingue entre tipos de dislexia ni diagnostica: te dice hasta qué punto tu experiencia se parece a la de los adultos con dislexia. No hace falta registrarse y tus respuestas no se envían a ningún servidor.

Si el resultado lo aconseja, el siguiente paso es una evaluación. El NHS explica que no la hace un médico, sino un psicólogo o un especialista en dislexia, que valora tu lectura, tu escritura y tu manejo de los números. Y recuerda que la dislexia no tiene que ver con la inteligencia: hay personas con un CI alto que leen con esfuerzo, como contamos en Coeficiente intelectual: qué mide, cuál es el normal y qué indica un CI alto. Si sospechas que hay algo más, en Neurodivergencia en adultos: qué es, señales y por dónde empezar repasamos cómo se combinan la dislexia, el TDAH y otras condiciones. Todos los cuestionarios, gratuitos y anónimos, están en el catálogo de tests psicológicos.

Si tu resultado te preocupa o quieres una valoración profesional, puedes hablar con Xènia Capel Salcedo, psicóloga colegiada (COPC 14982), que ofrece una primera sesión informativa gratuita y terapia online desde cualquier lugar.

Equipo de MyPsicoTest · Actualizado: