Abres el informe que tienes que leer para mañana, llegas al final del primer párrafo y no sabes qué decía. Vuelves a empezar. En la reunión, tus compañeros ya lo comentan mientras tú vas por la mitad, y empiezas a pensar que te pasa algo.

La lectura lenta es más común de lo que parece y puede tener causas muy distintas: desde la vista o el cansancio hasta la atención o la dislexia. En esta guía explicamos cuál es la velocidad de lectura normal, qué suele haber detrás cuando lees despacio, cómo distinguir unas causas de otras, si sirven los cursos de lectura rápida y qué tests pueden ayudarte a ver si hay algo más.

Cuál es la velocidad de lectura normal

No hay una cifra exacta para la velocidad de lectura, porque depende del texto, del idioma y de para qué lees. Una revisión de Rayner y su equipo sitúa la velocidad de un lector hábil en silencio en torno a las 250 palabras por minuto. En voz alta se lee más despacio: un estudio de Trauzettel-Klosinski y Dietz midió a 436 adultos de entre 18 y 35 años que leían textos equivalentes en su lengua materna, en 17 idiomas, y la media fue de 184 palabras por minuto.

Para hacerte una idea de la tuya, coge un texto sencillo que no conozcas, cronometra un minuto leyendo en silencio a tu ritmo y cuenta las palabras. Si te sale muy por debajo de esas cifras, o si lo que te preocupa no es tanto la velocidad como tener que releerlo todo, merece la pena buscar la causa.

Las diferencias entre personas son grandes, y no todas son un problema. Según la misma revisión de Rayner, lo que más pesa en la velocidad de lectura es el dominio del idioma: el vocabulario y la práctica.

Causas de la lectura lenta en adultos

Leer poco

La causa más sencilla, y la más frecuente. Si lees pocos textos largos, o solo en el móvil, cuesta más mantener el ritmo con un libro o un informe. Rayner y su equipo concluyen que la forma de leer más rápido sin entender menos es leer más y ampliar el vocabulario.

La vista

Si antes leías bien y ahora te cuesta, sobre todo de cerca, puede ser la vista. El NHS explica que la hipermetropía puede aparecer a cualquier edad, pero que afecta a menudo a mayores de 40, y que se nota en letras borrosas en libros y pantallas, ojos cansados después de leer y dolores de cabeza. En ese caso, la primera visita es al óptico-optometrista.

Gafas apoyadas sobre una tabla optométrica con letras de distintos tamaños, como en la revisión de la vista que conviene hacer si lees cada vez más lento

La atención: cuando la mente se va

Les pasa a todos: los ojos siguen avanzando por la página y la cabeza está en otra parte. Un estudio de Reichle, Reineberg y Schooler sobre esta lectura sin mente encontró que, en esos momentos, los ojos se detenían más tiempo en cada palabra y ya no respondían a lo que decía el texto. Por eso al final del párrafo no sabes qué has leído y toca releer.

Si te pasa constantemente, con todo lo que es largo o aburrido y desde siempre, puede haber un TDAH detrás. Si te pasa con todo, no solo al leer, lo explicamos en Falta de concentración: por qué no te puedes centrar y cómo averiguar la causa.

Cansancio, sueño y preocupaciones

Leer exige mucha atención, y es de lo primero que se resiente cuando duermes mal o vas preocupado. El NHS incluye entre los síntomas del insomnio la dificultad para concentrarse durante el día por el cansancio, y entre los de la ansiedad generalizada la dificultad para concentrarse y la inquietud. Si la lentitud apareció en una temporada concreta, es probable que esté ahí la explicación.

La dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje que afecta sobre todo a la lectura y la escritura, y no tiene nada que ver con la inteligencia. En español tiene una particularidad: como casi siempre se lee como se escribe, se nota más en la velocidad que en los errores. Un estudio de Serrano y Defior, de la Universidad de Granada, encontró en niños y adolescentes con dislexia dificultades en todas las tareas, pero mucho más claras al medir el tiempo que al contar los fallos. En adultos, el NHS describe señales como tener que leer algo varias veces para entenderlo, cansarse con la lectura y la escritura, confundir palabras parecidas o cometer muchas faltas de ortografía. Los distintos perfiles los explicamos en Tipos de dislexia: cuáles hay y cómo se notan en adultos.

Cómo distinguir unas causas de otras

Esta tabla resume las pistas más útiles:

Cómo es tu lectura Qué podría haber Qué hacer
Siempre has leído despacio, con esfuerzo, y también te cuesta escribir sin faltas Dislexia Test de dislexia
Lees bien, pero la mente se te va y tienes que releer todo lo largo o aburrido, desde siempre Un problema de atención, como el TDAH Test de TDAH
Antes leías bien y ahora te cuesta, en una época de insomnio o preocupaciones Cansancio, falta de sueño o ansiedad Test de insomnio
Las letras se ven borrosas de cerca, se te cansan los ojos o te duele la cabeza La vista Revisión en el óptico-optometrista
Lees poco y te cuesta sobre todo con textos difíciles Falta de práctica o de vocabulario Leer más, a tu ritmo

Una prueba sencilla para separar las dos primeras: como explica la página del test de dislexia, en el TDAH la dificultad depende de la atención y mejora cuando el texto te interesa, mientras que en la dislexia descifrar las palabras cuesta aunque tengas toda la atención puesta. Aun así, es una pista, no un diagnóstico: la dislexia y el TDAH aparecen juntos con frecuencia, y el cansancio empeora cualquiera de los dos.

¿Sirven los cursos de lectura rápida?

Prometen duplicar o triplicar tu velocidad, y la ciencia no les da la razón. La revisión de Rayner y su equipo, publicada en una revista de la Asociación para la Ciencia Psicológica, concluye que hay un equilibrio entre velocidad y comprensión: es poco probable pasar de unas 250 palabras por minuto a 500 o 750 y seguir entendiendo el texto igual de bien. Leer en diagonal sirve para hacerse una idea general, con una comprensión moderada. Para leer más rápido sin perder comprensión, lo que funciona es practicar y mejorar el dominio del idioma.

Y si la causa es una dislexia o un problema de atención, ningún curso de lectura rápida va a resolverlo.

¿Hay un test para saber por qué lees despacio?

No hay un test de lectura lenta, porque es un síntoma con muchas causas. El que más directamente lo explora es el Test de dislexia de MyPsicoTest, pensado para adultos, que empieza justo por ahí. Su primera afirmación es «Leo más despacio que la mayoría de las personas y me canso enseguida con los textos largos», y la segunda, «A menudo tengo que releer una frase o un párrafo varias veces para entender lo que dice».

Son 20 afirmaciones que se responden en unos seis minutos, según lo de acuerdo que estés, pensando en cómo te ocurre habitualmente a lo largo de tu vida. Se reparten en tres áreas:

  • Lectura: siete afirmaciones sobre la velocidad, la necesidad de releer, saltarse líneas o confundir palabras parecidas.
  • Escritura y ortografía: siete sobre las faltas, las dudas al escribir o la dificultad para organizar las ideas por escrito.
  • Memoria, secuencias y organización: seis sobre recordar secuencias, distinguir izquierda y derecha o seguir varias instrucciones seguidas.

La puntuación va de 0 a 80 y viene desglosada por áreas. Como explica la propia página del test, una puntuación alta en lectura y escritura con la memoria normal sugiere un perfil disléxico clásico, mientras que una alta solo en memoria y organización puede apuntar más al TDAH. Un consejo que da la misma página: si has desarrollado trucos para compensar, responde pensando en lo que te costaría sin ellos, porque esa compensación es lo que oculta la dislexia en los adultos. El resultado se calcula en tu navegador y no se guardan tus respuestas.

Otros tests que pueden ayudarte

Si lo que te pasa es que la mente se va y te cuesta mantener la atención, el Test de TDAH incluye esta afirmación: «Tengo dificultades para mantener la atención en tareas largas o aburridas, como leer un informe o seguir una reunión». Si la lentitud llegó con una temporada de dormir mal, prueba el Test de insomnio. Todos los cuestionarios, gratuitos y anónimos, están en el catálogo de tests psicológicos.

Qué hacer si lees despacio

  • Revisa la vista, sobre todo si tienes más de 40 años o se te cansan los ojos al leer.
  • Lee más, pero lo que te interese. La práctica y el vocabulario son lo que más ayuda, y es más fácil mantenerlas con textos que te gustan.
  • Reduce las distracciones. El móvil lejos y bloques de lectura cortos funcionan mejor que una tarde entera a medias.
  • Usa el oído. Los audiolibros y los lectores de pantalla son herramientas legítimas: el propio NHS menciona los lectores de pantalla y la información en vídeo entre los apoyos para personas con dislexia en el trabajo.
  • Busca una evaluación si el test lo aconseja. El NHS explica que la dislexia no la evalúa un médico, sino un psicólogo o un especialista en dislexia, que valora la lectura, la escritura y el manejo de los números. Un diagnóstico abre la puerta a adaptaciones como más tiempo en los exámenes o en las oposiciones.

Al final del test encontrarás la recomendación de una psicóloga colegiada que trabaja el TDAH y la ansiedad, también online.

Si tu resultado te preocupa o quieres una valoración profesional, puedes hablar con Xènia Capel Salcedo, psicóloga colegiada (COPC 14982), que ofrece una primera sesión informativa gratuita y terapia online desde cualquier lugar.

Equipo de MyPsicoTest · Actualizado: