Empezaste quitando el azúcar. Después los ultraprocesados, luego el gluten, más tarde la lactosa y cualquier cosa con un ingrediente que no sabías pronunciar. Ahora lees cada etiqueta, cocinas siempre tú y una cena fuera de casa te da más angustia que ganas. Todo el mundo te dice que comes de maravilla. Tú no te sientes tan bien.

La ortorexia describe ese punto en el que comer sano deja de cuidarte y empieza a dominarte. En esta guía explicamos qué es, cuáles son sus síntomas, en qué se diferencia de una alimentación saludable y de la anorexia, por qué aparece y qué test puede ayudarte a ver si tu relación con la comida tiene señales de alarma.

Qué es la ortorexia

El término lo acuñó en 1997 el médico estadounidense Steven Bratman, en un artículo para una revista de yoga. Años después, en una revisión publicada con Thomas Dunn, lo definían así: personas que restringen su dieta no por la cantidad de comida, sino por su calidad, y cuyas dietas extremas, pensadas para ganar salud, acaban llevando a la desnutrición o a dificultades en la vida diaria.

La revisión de Koven y Abry la describe como una obsesión patológica por la nutrición «correcta», con una dieta restrictiva, rituales al comer y una evitación rígida de los alimentos que la persona considera poco saludables o impuros. Lo que empieza como un deseo de estar sano puede acabar en carencias nutricionales, complicaciones médicas y una peor calidad de vida.

Un matiz importante: la ortorexia nerviosa no es, hoy por hoy, un diagnóstico oficial. Según la organización británica de trastornos alimentarios Beat, quien consulta con estos síntomas no recibiría el diagnóstico de «ortorexia», aunque el término pueda salir en la conversación. Puede encajar en una anorexia, si cumple sus criterios, o en la categoría de «otros trastornos alimentarios especificados».

Síntomas de la ortorexia

La guía de Beat sobre la ortorexia agrupa las señales en tres tipos. No hace falta tenerlas todas.

Señales en la conducta

  • Eliminar alimentos o grupos enteros de alimentos para comer «más sano», y cada vez más.
  • Tomar una teoría sobre alimentación saludable y añadirle reglas propias.
  • Juzgar lo que comen los demás.
  • Dedicar tanta atención a la comida que interfiere en el trabajo o en las relaciones.
  • Concentrarse peor.

Señales emocionales

  • Sentir que no puedes saltarte tus reglas sobre lo que puedes y no puedes comer, aunque quieras.
  • Ansiedad, culpa o sensación de estar «sucio» después de comer algo que consideras poco sano.
  • Que tu bienestar dependa de haber comido lo «correcto».
  • Ánimo bajo.

Señales físicas

Si la dieta deja fuera nutrientes o grupos de alimentos importantes, pueden aparecer signos de desnutrición: pérdida de peso, debilidad, cansancio, falta de energía, sensación de frío o tardar mucho en recuperarse de una enfermedad.

Comer sano o ortorexia: dónde está la diferencia

Beat insiste en algo que conviene repetir: seguir un plan de alimentación saludable no significa tener ortorexia. La diferencia no está en lo que comes, sino en cómo lo vives. Una revisión internacional de Cena, Bratman, Dunn y otros autores encontró tres rasgos comunes en las distintas propuestas de criterios: la preocupación obsesiva por comer sano, el malestar emocional cuando se rompen las propias reglas y el deterioro en la vida diaria, incluidas la desnutrición y la pérdida de peso.

Comer sano Ortorexia
Las reglas Flexibles, se adaptan a cada situación Rígidas, y cada vez hay más
Si te las saltas No pasa nada Ansiedad, culpa o sensación de impureza
Lugar que ocupa Una parte más de tu vida Ocupa buena parte de tus pensamientos
Comer fuera o con otros Lo disfrutas Lo evitas o lo vives con angustia
Tu bienestar No depende de cada comida Depende de comer lo «correcto»

Por qué aparece la ortorexia

Beat explica que, como en otros trastornos alimentarios, la comida «limpia» o «sana» se usa para manejar pensamientos y emociones negativas o para sentir que se tiene el control. No es una cuestión de fuerza de voluntad.

El entorno también pesa. En un estudio de Turner y Lefevre con 680 usuarios de redes sociales que seguían cuentas de comida saludable, un mayor uso de Instagram se asociaba a más síntomas de ortorexia, y fue la única red con un efecto claro. La edad y el índice de masa corporal no influían.

Koven y Abry señalan, además, que la ortorexia comparte síntomas con la anorexia, con el trastorno obsesivo-compulsivo y con la ansiedad por la salud, entre otros problemas. Si lo que te mueve es sobre todo el miedo a enfermar, quizá te sirva Hipocondría: qué es la ansiedad por la salud y cómo salir del bucle.

Cuánta gente tiene ortorexia: por qué las cifras no cuadran

Si buscas datos, encontrarás porcentajes que asustan. Un metaanálisis noruego calculó que el 55 % de las personas que hacen ejercicio tenían ortorexia, y en el estudio de Instagram la cifra era del 49 %, frente a menos del 1 % que los autores citaban para la población general. Pero esos números hay que leerlos con cuidado: el propio metaanálisis encontró diferencias enormes entre estudios, que dependían en parte del cuestionario utilizado.

El problema es de fondo. La revisión de Cena y su equipo concluyó que no hay una definición compartida de la ortorexia, que los criterios diagnósticos siguen en debate y que los cuestionarios más usados, el ORTO-15 y el test de Bratman, tienen fallos. Por eso, puntuar alto en ellos no equivale a tener un trastorno.

Ortorexia y anorexia: en qué se parecen y en qué se diferencian

Las dos pueden llevar a restringir la comida y a perder peso. Según Dunn y Bratman, en la ortorexia la restricción gira en torno a la calidad de lo que se come, no a la cantidad. Beat añade que alguien con síntomas de ortorexia puede recibir un diagnóstico de anorexia si también cumple sus criterios, y que el tratamiento suele seguir el de la anorexia y el del TOC por los rasgos que comparten.

Si las reglas sobre la comida se parecen más a rituales que no puedes dejar de hacer y van acompañadas de otras obsesiones, el Test de TOC puede ayudarte a ver si hay un patrón obsesivo más amplio.

¿Hay un test de ortorexia?

En investigación se usan sobre todo el ORTO-15 y el test de Bratman, con las limitaciones que acabamos de ver. Ninguno sirve para diagnosticarse en casa.

En MyPsicoTest no tenemos un test específico de ortorexia. Lo que sí tenemos es el Test de trastornos alimentarios (TCA), que recoge varias de sus señales. Su primera afirmación es: «Me pongo reglas estrictas sobre qué, cuánto o a qué hora puedo comer, y me siento mal conmigo mismo/a si las rompo». Y otra dice: «Necesito controlar con detalle todo lo que como (contar, pesar, revisar etiquetas) y me angustio si no puedo hacerlo». Son 14 afirmaciones sobre los últimos tres meses, que se responden en unos cuatro minutos según la frecuencia, agrupadas en tres áreas:

  • Restricción y control: las reglas rígidas, el control detallado de lo que comes, pensar durante gran parte del día en lo que «deberías» comer o evitar comer delante de otras personas. Es el área más cercana a la ortorexia.
  • Atracones y compensación.
  • Imagen corporal y autoestima, que incluye la culpa después de comer y si las personas cercanas se han preocupado por tu forma de comer.
Mano colocando un bol sobre una báscula de cocina, como quien pesa todo lo que come por miedo a saltarse sus reglas

La puntuación va de 0 a 56 y se reparte en cuatro franjas. No hace falta registrarse y tus respuestas no se envían a ningún servidor. El test no detecta la ortorexia como tal, pero sí las conductas de restricción y control que la caracterizan, y te dice si merece la pena consultarlo. Todos los cuestionarios, gratuitos y anónimos, están en el catálogo de tests psicológicos.

Qué hacer si te reconoces

Beat recomienda consultar con un médico si reconoces estas señales en ti o en alguien cercano. Aunque no exista un diagnóstico oficial de ortorexia, los profesionales pueden valorar los síntomas y decidir qué tratamiento hace falta. Ese tratamiento suele ser multidisciplinar e incluye el control de la salud física y del estado nutricional, la terapia psicológica y el apoyo de un dietista. Koven y Abry recogen que, aunque faltan estudios sobre resultados, las buenas prácticas actuales combinan la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación y la medicación.

Mientras tanto, algunas ideas:

  • Fíjate en cuánto espacio ocupa la comida en tu cabeza. Si piensas en ella durante horas cada día, es una señal que conviene escuchar.
  • Observa qué pasa cuando te saltas una regla. Un poco de incomodidad es normal; la culpa intensa o la sensación de estar «sucio», no.
  • No sigas añadiendo prohibiciones. Si la lista de alimentos permitidos no deja de encoger, es momento de pedir ayuda.
  • Habla con alguien de confianza. Si eres tú quien se preocupa por otra persona, en Cómo ayudar a alguien con un trastorno alimentario (TCA): qué decir y qué evitar explicamos cómo abordarlo.

Si comer se ha convertido en una fuente de ansiedad, la terapia es el camino con más respaldo. Al final del test encontrarás la recomendación de una psicóloga colegiada que trabaja los trastornos de la conducta alimentaria, también online.

Si tu resultado te preocupa o quieres una valoración profesional, puedes hablar con Xènia Capel Salcedo, psicóloga colegiada (COPC 14982), que ofrece una primera sesión informativa gratuita y terapia online desde cualquier lugar.

Equipo de MyPsicoTest · Actualizado: