Llevas semanas llegando al trabajo con el estómago cerrado. Duermes cuatro horas, lloras en el coche antes de entrar y los domingos por la tarde se han convertido en una cuenta atrás. Un día, en la consulta del médico de familia por otra cosa, te sale todo de golpe, y el médico te dice algo que no esperabas oír: que así no puedes seguir trabajando.

La baja por ansiedad o por depresión es mucho más frecuente de lo que se habla, y está rodeada de dudas prácticas y de bastante culpa. Esta guía explica cómo funciona en España, qué se cobra, qué conviene hacer durante ella y —lo más importante— por qué una baja que no se usa para tratarse suele terminar con una vuelta al trabajo en el mismo estado en que se salió.

Sí, se puede estar de baja por ansiedad o depresión

La salud mental no es una categoría aparte. Una baja por depresión o por ansiedad es una incapacidad temporal por enfermedad común, exactamente igual que la que te darían por una hernia o una neumonía. La Seguridad Social define la prestación como la cobertura de la falta de ingresos cuando una persona, por enfermedad o accidente, no puede trabajar de forma temporal y necesita asistencia sanitaria.

No es un privilegio ni una excepción. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada año se pierden en el mundo unos 12.000 millones de días de trabajo por depresión y ansiedad, y que en 2019 alrededor del 15 % de los adultos en edad de trabajar tenía un trastorno mental. Es, con diferencia, uno de los motivos de baja más habituales.

La culpa que suele acompañarla —«no estoy tan mal», «hay gente que lo tiene peor», «me van a mirar raro»— es en buena parte un síntoma más. Cuando alguien con gripe no puede trabajar, nadie le pide que demuestre que de verdad no puede.

Cómo se pide y quién la da

El médico de familia es quien la emite

No se pide a la empresa ni a la Seguridad Social directamente. Durante los primeros 365 días, los partes de baja, de confirmación y de alta los emite el médico del Servicio Público de Salud, es decir, tu médico de atención primaria. Él valora si tu estado te impide trabajar, y si es así expide el parte y te entrega una copia.

Conviene ir preparado, porque la consulta es breve. Lleva claro qué síntomas tienes, desde cuándo y cómo te están afectando en el trabajo concretamente: errores, olvidos, crisis antes de entrar, insomnio que te deja inútil a media mañana. Describir el impacto funcional es más útil que decir «estoy fatal».

Los partes de confirmación

Según la duración estimada del proceso, el médico te citará para renovar el parte cada cierto tiempo. En procesos muy cortos, de menos de cinco días naturales, puede emitir la baja y el alta en el mismo acto. En una baja por ansiedad o depresión lo habitual es que sea más larga y haya varias revisiones.

Las revisiones de la mutua y del INSS

Además del médico de familia, las mutuas colaboradoras y el Instituto Nacional de la Seguridad Social tienen competencias de control, así que es posible que te citen a una revisión. No es una sospecha contra ti: forma parte del procedimiento. A partir del día 365 es el INSS quien decide sobre la continuidad del proceso.

Cuánto se cobra

Por enfermedad común, que es el caso habitual, la Seguridad Social establece que la prestación es del 60 % de la base reguladora del día 4 al 20, y del 75 % a partir del día 21. Los tres primeros días no los cubre la prestación pública.

Dos matices que cambian bastante la cuenta:

  • Tu convenio puede mejorarlo. Algunos convenios colectivos complementan la prestación o cubren esos primeros días. Merece la pena revisarlo antes de dar nada por supuesto.
  • Si el origen es el trabajo, la contingencia puede ser otra. Cuando la baja deriva de un accidente de trabajo o de una enfermedad profesional, el porcentaje es del 75 % desde el primer día con derecho. Existe un procedimiento para determinar qué contingencia corresponde; si crees que tu situación viene del trabajo, conviene asesoramiento laboral.

Una baja es una pausa, no un tratamiento

Esta es la parte que casi nadie cuenta y la que más determina cómo acaba la historia.

Una baja quita de golpe la presión diaria, y eso alivia. Pero no toca por sí sola lo que llevó hasta ahí: la ansiedad sigue, el ánimo sigue bajo, el patrón que te desbordó sigue intacto. Mucha gente pasa semanas en casa esperando a «estar mejor», y cuando llega el alta vuelve al mismo sitio con las mismas herramientas. Al mes, está igual.

Lo que ayuda a que la baja sirva de algo:

  • Mantener una rutina mínima. Levantarse a una hora parecida, comer a sus horas, salir de casa cada día. La baja no es un arresto domiciliario, y el aislamiento empeora tanto la ansiedad como la depresión.
  • Cuidar el sueño. Es lo primero que se rompe y lo que más amplifica todo lo demás.
  • Moverse. Un paseo diario no es un lujo: es parte del tratamiento del ánimo bajo.
  • Empezar tratamiento cuanto antes. Es el punto clave. Las semanas de baja son una oportunidad que rara vez vuelve: tienes tiempo, energía que no se va en el trabajo y un motivo claro para empezar. Si la vía pública tiene lista de espera, el recorrido y las alternativas están en Psicólogo por la Seguridad Social: cómo se accede y qué esperar.
  • No pasarte el día pendiente del trabajo. Mirar el correo corporativo «por si acaso» mantiene la alarma encendida. Si puedes, desconecta del todo.

Cuando el trabajo es la causa

A veces la ansiedad o la depresión vienen de fuera del trabajo y el trabajo simplemente ya no se puede sostener. Otras veces el propio trabajo es el problema: cargas imposibles, falta total de control, conflictos, un jefe que humilla. La OMS enumera entre los riesgos para la salud mental en el trabajo las cargas excesivas, el control insuficiente sobre la tarea, la discriminación y la inseguridad laboral.

Distinguir estrés, ansiedad y desgaste profesional ayuda a entender qué hay que cambiar; lo desglosamos en Estrés, ansiedad o burnout: cómo saber qué te está pasando. Y si el origen está claramente en el entorno laboral, tenlo presente en la vuelta: volver al mismo sitio sin que nada cambie es la receta de la recaída. En esos casos, además de tratamiento, puede hacer falta hablar con el servicio de prevención de riesgos laborales de la empresa o con un asesor laboral.

Cómo volver al trabajo sin recaer

El alta no significa estar al cien por cien, y la vuelta es un momento delicado.

Mujer entrando por la puerta giratoria de un edificio de oficinas al volver al trabajo después de una baja
  • Prepárala antes del último día. Piensa qué situaciones concretas te preocupan y cómo vas a manejarlas. Si estás en terapia, es un buen tema para las últimas sesiones.
  • No vuelvas a compensar. La tentación de demostrar que estás bien trabajando el doble es la vía más rápida a recaer.
  • Decide qué cuentas. No tienes obligación de explicar a nadie el motivo de la baja. Puedes decir lo que te resulte cómodo, o nada.
  • Vigila las señales de aviso. Que vuelva el insomnio, la tensión física al acercarte al trabajo o el domingo por la tarde con el estómago cerrado. Detectarlas pronto permite actuar antes de volver al punto de partida.

Por dónde empezar

Si estás pensando en pedir la baja, o ya la tienes, llevar ordenado lo que te pasa ayuda tanto en la consulta del médico como en la primera cita psicológica. Los cuestionarios de cribado sirven para poner número a lo que sientes: el Test de ansiedad mide la preocupación y la activación física, el Test de depresión el estado de ánimo, y el Test de burnout y el Test de estrés ayudan cuando la sobrecarga laboral está en el centro. Están en el catálogo de tests psicológicos, son gratuitos y anónimos, y el resultado se calcula en tu propio dispositivo. Si no tienes claro si lo que pesa más es la ansiedad o el ánimo, la comparativa de Ansiedad o depresión: cómo diferenciarlas y qué hacer si tienes las dos lo aclara.

Para dar el paso hacia el tratamiento, en Cuándo ir al psicólogo: señales, dudas frecuentes y qué pasa en la primera sesión contamos qué pasa en la primera sesión, y si la baja te permite hacerlo desde casa, las comprobaciones para elegir bien por videollamada están en la guía Psicóloga online: cómo elegir bien y qué esperar de la terapia por videollamada.

Si tu resultado te preocupa o quieres una valoración profesional, puedes hablar con Xènia Capel Salcedo, psicóloga colegiada (COPC 14982), que ofrece una primera sesión informativa gratuita y terapia online desde cualquier lugar.

Equipo de MyPsicoTest · Actualizado: